jueves, 20 de diciembre de 2012

una chupada de polla


Sentir en mi boca una polla gorda es mejor que salir de fiesta y ligarme a todos los hombres de una disco, sentirla fuerte y a la vez delicada me llena de excitacion en todo mi cuerpo, soy mujer quiero conocer chico educado no soy puta asi que espero no haya malentendidos, dejame tu email y te escribire, lo prometo.
Si no sale correctamente para insertar el Email pulsa ®
 








NO DEJEIS VUESTRO EMAIL EN LOS COMENTARIOS DEJADLO AQUI JUSTO ABAJO




Si no sale correctamente para insertar el Email pulsa ®
NO DEJEIS VUESTRO EMAIL EN LOS COMENTARIOS DEJADLO AQUI JUSTO ARRIBA



 mañana para haga que quieres Qué dijo: - me sumiso fingidamente gesto con y boca, la en beso un dió me mano, una con mejillas las apresó me vistió, se ella acabamos, Cuando organismo. mi en tener posible creía no yo que cantidades en boca su llenaban espasmos mis que medida a decía, le zorra-, so todo, Trágatelo – leche. mi con atragantándose y siquiera respirar de tiempo tuviera ella que sin garganta su en corrí me momento ese en arriba, hacia bestial forma de pelos los de agarraba la que vez la a boca su en polla mi fieramente introduje e patas, cuatro a posición de cambiara ella que sin boca su hacia rápidamente dirigiéndome giré me coño, su de polla mi saqué más, pude no ya que momento un hubo gusto. Yo de temblando decía me ahora.- pares no cabrón, fóllame si, sí, – más, gritaba y cachonda más ponía la eso y eh?-, folle te que quieres eres, putita qué mmm, eh?, zorra, gusta te bestial,- forma de follaba la me que vez la a pezones sus masajeando atras, desde tetas las agarrándole ritmo, el cambiando vez, otra y una bombearla a Empecé antes. de actuación mi con acumulaba que excitación la de más podía no ya porque sordo, Ah! un con reacionó Ella penetración. mi recibir para húmedo y abierto muy estaba coño su que notando golpe, un de polla mi inserté e patas cuatro a suelo el en puse la mesa, la de levanté La mas. podía no y fiera una como estaba ya Yo gritaba. – uhh ahmmm, Ah, vehemencia. - más con vez cada gimiendo iba ella mientras vagina su en dedos dos y uno introduciendo iba que vez la a él, a llegar hasta clítoris el circunscribiendo menores, y mayores labios sus lengua mi con acariciando Iba mmm. preparadito, bien arriba, vello de poco un con sólo cuidado, coñete un Era !- precioso tan coño qué Mmm, adentro. - hacia y ingles las de alrededor vagina su explorar a comencé y petición su a impaciente. Accedí soltó – ! coño el cómeme y aquí ven Hijoputa, llamándome. - y mesa la en tumbada tacones los y medias las con ella quedando cinturón, el y faldita la quité le Después besar. a dediqué me yo que impresionantes tetas de par un aparecieron y sujetador el quité Le difícil-. fue no – desvestí La coño-. de estás como ver A golosa. muy zorrita una eres Nena, mesa. - una en tumbé la y separé La todavía. No boca. su en correrme quería no yo pero mí, para placer más con vez cada chupar, de paraba no mamada. Ella la fuerza que vez la a fruncido ceño el con mira me Ella chupas- la bien qué Joder, abajo. - y arriba moviendolo pene mi de base la sustentaba mano otra la con que vez la a glande, mi de perímetro al lengua la con especiales pases unos dedicándole boca su y lengua su pasaba que vez la a abajo hacia estiraba la me y testículos los de piel la agarraba me porque guarra, muy la experiencia tenía que ve Se mamaba. la como Uff, avidez. con chuparlo a empezó y boca su en engulló lo se falo, mi contemplar a segundos unos de más esperar Sin importante. erección de estado un en estaba ya que pene, mi pantalón mi entre buscó y agachó se ella porque reaccionar, a tiempo dió me no pero atónito, quedé bofetada. Me sonora una soltó me y – cerdo un eres tú Y dije. - le – estás buena qué Mmm, igualmente. - respondí yo y boca mi lengua su con exploró Ella lujuria. con besé la y suavidad, con pelo su otra la con mano, una con cintura la de agarré nadie. La quedaba no ya cuando archivo del habitación la a conduje la y dije, le – Ven más. - podía no ya yo y boca, su abriendo suplicante mirada una con contacto mi a respondía Ella contacto. mi a estremecimientos sus y húmedos labios sus notando falda, su de detrás por mano la introduje le ojos sus de vista la apartar sin y ella a acerqué me apartado un en comer, a mundo el todo iba se que hora la a mediodía, boca. A su en percibía que sonrisa media la por cuenta daba se ella que creo que lo de increible, erección una notase me se que a temor por mesa mi de salir podía no ocasiones esas En moto. una como ponía me y contoneaba se mí a junto pasar al porque conmigo, jugar a empezaba ya ella que creo muy… La uff. falda.. la como tanto casi anchos, muy cinturones esos de uno con negra faldita una puesto había se mmm sí, ella, y anterior, día el como exhuberante Victoria a ver esperaba ya yo mañana, la por más jornada apenas. Otra sorprendió se no vez esta pero fue, se – Vale. Va.. braguitas. - sin pero así, vengas que quiero Mañana excitada. - más vez esta pero nerviosa asintió Ella convencer..- deja se no cliente, el para cosas más hacer que tengo aún pero preciosa, estás hoy, Bien dije: - le y apartado un en mí a acercó Se dedo. el con hice le – ven Victoria, situación. - la a tuerca de vuelta una dar quise oficina, la de salir de aprobación. Antes pidiendo ojos sus con respondía ella y serio, miraba la y lado su por pasaba yo cuando en cuando De descubrir. a iba no yo supuesto por que cosa cambio, magnífico tal para pasado había qué preguntaban se y Victoria estaba que buena lo comentaron compañeros los jornada, la visual. Durante repaso un dándole pero detenerme sin largo de pasando interés, de falta aparentando respondí – Perfecto excitada. - algo vez la a pero vestido su resignada mirándose enigmática forma de pregunto me – correcto? ¿todo paso- mi a Victoria comentó -me Miguel Hola azules. - ojos sus y labios sus destacaba que forma de maquillado había Se culo. su de perfección y piernas sus de esbeltez la con rivalizaban que pechos, sus de balcón el público al presentaba y escote su enseñaba que ligera blusa una y altos tacones unos con negras, medias y roja faldita una en formas sus descubrir al grata forma de sorprendí me y repente de verla Pude desafiante. mirada una con presencia mi detectar al levantado había se y puesto su en estaba Victoria porqué: el descubrir en tardé no y enrarecida, normalidad de ambiente un había puerta la por entré pensé. Cuando nada, hecho haber que tenía No vez. otra despedido y señalado y anterior, dia del situación la por compañeros los y jefe del delante juzgado mismo yo vi me peor: lo para preparado estaba ya yo incidente del siguiente dia Al perversa. emoción una sentía vez la a incertidumbre, de sinsabor un tenía Aunque eso. dicho había porqué pensando petrificado quedé me yo momento ese En fue. se y despacho del puerta la abrió vuelta, media dió se Aturdida, decir. que saber sin segundos unos por congelada quedó mismo. Se mí a sorprendiéndome y inmutarme sin lancé !- Le eres cómo verte quiero que ajustada, más algo ropa y tacones y medias corta, falda una pones Te ropa. otra con venir que tienes mañana pronto, lo Por hacer? - que tengo qué dime, amable, más ser Puedo ayudarte? - que tendría qué ¿por siempre, conmigo agria y fria muy eres obligaciones..tú otras mis con cumplir que tengo sé.. No lágrima. - una con casi solloza me – ! trabajo este necesito yo y echará, me Gómez señor el entere se Como ruego.. lo te arréglalo, Miguel, favor Por venta.. - la recuperar para visitas y llamadas muchas costar a va me pero algo, hacer intentar puedo Yo suplicante - comenta Me – .. favor por digas, lo se No hombros. - sus de movimiento el por y ojos sus en Victoria de nerviosismo el noté afirmación, la -Ante Gómez… señor el entere se cuando verás Ya nosotros. contestar no al competencia la con contacto en puesto ha se porque perderse de punto a está venta la que sabes si sé no y importante, pedido un hacer para cliente, mejor nuestro Soriano, Fernando señor el urgente forma de llamó cuando estabas no que de enterado he Me espeté: - le y despacho del puerta la Miguel? Cerré trata se qué ¿De despacho? - ese a momento un acompañarme ¿puedes favor, por Victoria, ella: - a dirigí me jornada la de final al que así fracaso, o éxito su sobre reflexionar sin no adelante, paso un dar de ocasión mi comprendí yo entonces pero jefe, del bronca una que relevancia mayor tendría no quizá circunstancia La compras. unas realizar a avisar sin escapado había se porque llamada, la recoger de momento el en puesto su en estaba no secretaria, la Victoria, que Elisa por enteré me pero director, nuestro con urgente muy forma de contacto en ponerse intentando estuvo importantes más clientes nuestros de uno que Resultó relacionarnos. de modo nuestro cambiaría que circunstancia una presentó se que hasta empresa nueva esa en meses tres durante estuve principio. Así el desde mal caerle Debí despreciativa. y orgullosa mostrándose especial, en conmigo cortante muy y superficial era voluptuosidad, su a inversa era inteligencia su que es verdad la pero conversación, de nexo o punto un encontrar de trataba Yo protocolarios. saludos los de allá más conversación ninguna a siquiera pie diera me no ella aunque Victoria, era encendía me mí a realmente que ocultar de he No charlas. nuestras a obstáculo ningún eso suponía no pero pareja, su entonces aquel por tenía Ella posible. sido habría no oficina de normal ambiente un en y manera otra de que sexualidad la de aspectos relatar podíamos y cómodos sentíamos nos yo como ella tanto manera esta educación. De y naturalidad mucha con siempre pero sexuales, los incluso temas, muchos de abiertamente conversábamos nosotros pero Victoria, con bien llevaba se no Ella Elisa. de complicidad la tenía oficina, la a iba que derretían. Siempre me que ojos sus a justa altura un y mechas, con rubio pelo el y azules ojos los tenía llamaba, se así que Victoria, disimuladas. muy pero impresionantes tetas super dos con excepcionales, formas y cuerpo un ropa su entre adivinaba que pero estridencias, sin y tapada muy vestida siempre veintipocos, de joven chica una secretaria: la era atención la poderosamente llamaba me que la embargo, sin morbo, mi encender a comenzaba Elisa después. Aunque dias unos conocerme a empezar al sexappeal mi entrever pudo largos, pico y treinta unos de Elisa, administrativa, la que entender quiero así, aun pero patente, físico atractivo un tener no por percibir no a empiezan mujeres las que esos de años, 35 montón, del hombre un soy yo que decir de he y Miguel, llamo empleados. Me los con irascible muy hombre un ser resultó que escuela vieja la de cincuentón un Gómez, señor el jefe, el y despachos otros en compañeros de par un de además secretaria, la administración, de chica la estaba oficina, nueva la en empleo mi En efectivos. hicieron se postre la a que cierre de rumores constantes los a debido mal poco un pasé lo trabajo anterior mi en porque desilusionado estaba que es verdad la y integrales servicios de empresa una en trabajar a comencé años unos Hace

domingo, 2 de diciembre de 2012

chochito caliente


Me desperte en mitad de la noche, mi compañero de piso entro en mi habitación la puerta estaba entreabierta, habia dejado mi sabana mediodescubriendo mi culito con el tanga y un pecho estaba descubierto, sabia que me miraba y escuchaba su respiración de como se masturbaba, espere que acabara, no dije nada, pero estoy super caliente tengo mi chochito caliente me arde, soy mujer quiero conocer chico educado no soy puta asi que espero no haya malentendidos, dejame tu email y te escribire, lo prometo.
Si no sale correctamente para insertar el Email pulsa ®
 








NO DEJEIS VUESTRO EMAIL EN LOS COMENTARIOS DEJADLO AQUI JUSTO ABAJO




Si no sale correctamente para insertar el Email pulsa ®
NO DEJEIS VUESTRO EMAIL EN LOS COMENTARIOS DEJADLO AQUI JUSTO ARRIBA



ti nuevamente después de que me cerraran la página de facebook. No estoy seguro del porqué, pero me alegra poder seguir compartiendo mis fantasías en este Advertencia: lugar El siguiente relato quizás no te guste tanto si sueles ser meloso y romántico como yo, sobre todo si leíste El Hombre De Mi Vida. A mí también me gustó mucho como quedó aquel relato, pero los personajes dieron más ideas a mi cabezita, y aquí está el resultado. Si no has leído El Hombre De Mi Vida te lo recomiendo antes de que leas éste, aunque no es absolutamente necesario. Como sea, me gusta mucho este relato, porque tiene historia y no es simplemente una escena de sexo (incluso si eso lo vuelve un poco largo) Espero les guste tanto como a mí me Ahora gustó. si, sin más los dejó con lo que vinieron a Había Engaño buscar vivido los seis meses más maravillosos de mi vida en compañía de Gerardo, El Hombre De Mi Vida. Era algo extraño andar con alguien que tenía el mismo nombre que tú, pero cualquier inconveniente quedaba compensado con los momentos que vivía a su lado. Con Gerardo había disfrutado de salidas al cine, parques y museos; veladas románticas y por supuesto también de sesiones inolvidables de sexo. También nos había tocado vivir algunos momentos difíciles, como una ocasión en que su madre se había puesto mal y había terminado en el hospital. En todo momento estuve ahí para Aquel apoyarlo. día era especial. Cumplíamos seis meses y él me había dicho que me había preparado algo especial en su casa. Yo intuía que sus planes incluían comida, una película en la comodidad de su sala y terminar con algo de sexo donde se nos ocurriera. Exceptuando el cuarto de su mamá, toda la casa estaba disponible para lo que nos Crucé placiera. la calle con emoción. Me acababa de cortar el cabello el día anterior, y aquel día llevaba una playera azul que sabía que a le encantaba a mi novio, al igual que un pantalón de mezclilla que resaltaba ligeramente tanto mi trasero como mi pene. Y si aquello no iba a bastar para gustarle a Gerardo, llevaba aquellos bóxer rojos pegados que sabía que le encantaban, y con los cuales apenas y se enteraba que los llevaba puestos tenía una erección inmediata. Aún recordaba lo incómodo que había sido para él cuando mi playera se alzó un poco en medio de un parque público y descubrió que llevaba puesta aquella ropa Toqué interior. la puerta de su casa y un momento después la puerta se abrió, y el rostro de Diego me -¿Vienes recibió. a ver a Gerardo? -preguntó de una manera un tanto -Sí hosca. -le contesté La sencillamente. actitud de Diego me hacía sentir incómodo. Cuando había empezado a andar con Gerardo tanto él como Marcos se portaban de maravilla conmigo, pero de repente Diego se había empezado a comportar como si hubiera algo relacionado conmigo que lo molestaba Recordaba profundamente. claramente qué día había empezado ello. Llevaba tres semanas de andar con Gerardo cuando llegué a su casa mientras Diego iba saliendo. Yo lo saludé animadamente, pero él no me regresó el saludo, si no que simplemente me volteó a ver con una mirada asesina para después voltearse. Cuando había llegado con Gerardo y le había preguntado si algo le había ocurrido a Diego él solo había suspirado y me había abrazado diciéndome “Está haciendo berrinche, ya se le pasará”. Y aunque la actitud de Diego posteriormente había sido más amable, resultaba obvio que no era de su agrado el que yo visitara muy seguido a Gerardo. Me pregunté si el berrinche habría estado relacionado con que yo fuera a la casa y si seguía en -Pasa, pie. no sé dónde esté pero pasa -me respondió Diego mientras abría bien la puerta y me dejaba Me pasar. pareció ver que Diego llevaba puesta la misma ropa que había llevado el día anterior, pero me despreocupé al pensar que aquello no me interesaba. No me convenía poner excesiva atención a Diego, porque si bien al que amaba era a Gerardo, no podía negar que el cuerpo de Diego seguía excitándome. Así que prefería ignorar aquello. Era algo más instintivo y carnal, poco que ver con lo que me hacía sentir Gerardo, pero que si dejaba que aflorara no sabía a dónde podría -¿Salió llevarme. a algún lado? -le pregunté a Diego. La verdad esperaba encontrar a mi novio en la -No cocina. lo sé -contestó Diego mientras iba al baño-. Me desperté y ya no Aquello estaba. no me sorprendió. Si algo había aprendido es que si Diego no tenía nada que hacer era capaz de dormir más allá del mediodía. Tomé asiento para ver la televisión mientras Diego empezaba a rasurarse. Gerardo volvería, o de lo contrario me hubiera llamado a mi celular o algo para cancelar la Diego cita. terminó de rasurarse, y aparentemente iba a meterse a bañar. Sin embargo, antes de que se encerrara en el baño el teléfono sonó y él se dirigió hacia él antes de que yo pudiera hacer algo. Bien, era su casa, aunque no me hubiera negado a contestar por él especialmente porque el teléfono estaba más cerca de mí que de -Bueno él. -dijo él mientras contestaba-… Ah. ¿Qué pasó?… ¿Pues qué estás haciendo?… ¿Y soy yo el Diego culpable? parecía ligeramente molesto. Me pregunté quien le estaría marcando mientras fruncía el ceño. Sin saber porque aquello llamó mi atención sobre las diferencias que existían entre él y su hermano. Si bien ambos eran de tez clara, las cejas de Diego eran más gruesas, su cara era más cuadrada mientras que la de Gerardo era más redondeada y los ojos de Diego lucían más -Sí, hundidos. claro, como digas. Siempre he de ser el culpable… Quizás lo hubiera recordado si me hubieras dado un incentivo -continuó él diciendo al teléfono, aunque el tono de voz ya no era molesto, si no más bien un poco persuasivo y bromista-… Creo que sabes perfectamente de qué hablo… Sí, sí -dijo mientras suspiraba-. Ya sé que ahora piensas eso… Aunque antes no parecías opinar lo mismo… Sí, claro, como si fuera tan sencillo… Ahora que lo preguntas sí… Claro, yo le digo… Sí, sí… No te preocupes… Por supuesto… Diego Adiós. colgó y y me volteó a ver. Sin embargo, algo en él cambio al verme. Ahora lucía pensativo. Aquello me pareció tremendamente -¿Era extraño. Gerardo? -pregunté guiado por mi intuición. Aquello me explicaría porque ahora me volteaba a ver -No, así. era una amiga de Marcos -dijo mientras se frotaba la barbilla y comenzaba a sonreír-. ¿Quieres unas Su palomitas? cambio de actitud me desconcertó por completo. Antes de que pudiera responder ya estaba frente al horno de microondas metiendo una bolsa de palomitas para -¿Cómo hacerlas. van las cosas entre tú y Gerardo? -me preguntó una vez que hubo hecho funcionar el Me microondas. tardé unos segundos en -Bien contestarle. -fue todo lo que contesté. Ahí había algo extraño que sin embargo no alcanzaba a -¡Que vislumbrar. bien! -exclamó él con una Por sonrisa. extraño que pareciera, la sonrisa de Diego no me gustaba para nada. Prefería la apariencia de chico rudo que tenía cuando estaba serio. Aquello era un enorme punto a favor del porqué era mejor que dejara de pensar en Diego de una vez y me enfocara en Gerardo totalmente. La verdad es que aún había noches (especialmente cuando llevaba tiempo sin tener sexo con Gerardo) en que me masturbaba pensando en Diego y en aquella ocasión en que lo había visto solo en bóxer. Una fantasía, solo eso. A nadie dañaba con fantasear, ¿o El sí? horno detuvo su marcha, y Diego sacó la bolsa de palomitas ya inflada del interior. La abrió y una nube de vapor salió de su -¡Perfecto! interior. Solo las dejamos enfriar y listo. Mientras me meto a bañar, ¿te parece? -dijo Yo él. asentí distraídamente mientras intentaba buscarle un sentido a lo que estaba pasando. No entendía porque de repente Diego parecía tan feliz. ¿Tendría que ver con la llamada de la amiga de Marcos? ¿Qué demonios le habría dicho la chica que lo puso tan Un feliz? sonido me sacó de mis pensamientos. Una canción que provenía… ¿del baño? ¿Diego estaba acaso cantando en el baño? Me concentré en el sonido, y me di cuenta que efectivamente Diego había comenzado a cantar una canción que yo no conocía. Oí como la regadera se abría, pero aún así alcanzaba a oír la voz de Decidí Diego. hacer caso omiso. Quizás Diego fuera bipolar. No estaba seguro bien de en qué consistía la bipolaridad, pero hasta donde entendía se refería a cambios de humor que se mantenían durante un tiempo. Quizás todo este tiempo solo había vivido un episodio de un sentimiento de enojo y había llegado el tiempo de cambiar a la felicidad. Bueno, quizás así podría llevarme mejor con mi cuñado. Al menos hasta que le llegara su próximo episodio de sentimientos Me negativos. puse a ver la tele, un programa cualquiera de esos en que se daban cita familias con un montón de problemas y se empezaban a gritar los unos a los otros. Siempre me había preguntado cómo alguien se podía prestar a aquello, pero quizás nunca llegaría a Oí entenderlo. que la puerta del baño se abría, pero decidí no voltear a ver. No sabía si Diego habría salido ya vestido o con una toalla o bata de baño, pero la verdad no quería averiguarlo. Si mi teoría sobre lo que Gerardo me había preparado para aquel día resultaba cierta lo último que necesitaba era tener la mente llena de imágenes sobre el cuerpo de En Diego. ese momento se me ocurrió pensar que quizás la ausencia de mi novio estaría relacionada con lo que estaba preparando para aquel día. Quizás había salido a comprar algo. De repente, me acordé que me había negado a comprarle un regalo. Gerardo desde el principio me había dejado claro que no le gustaba que le regalaran cosas que no tenían utilidad práctica, y como yo era tan bueno eligiendo regalos la verdad no creía tener muchas esperanzas de encontrar algo que él necesitara. Sin embargo, si él llegaba con algo para regalarme quedaría mal. Quizás debí haberme tomado mi tiempo para pensar un poco que podría necesitar mi Mi novio. mente estaba ocupada pensando en eso cuando sin previo aviso Diego se sentó a mi lado llevando la bolsa de palomitas -¿Quieres? consigo. -me dijo mientras me ofrecía la Yo bolsa. tenía la boca abierta, y no era para menos, pues Diego solo llevaba una toalla anudada por la cintura, dejando a la vista su cuerpo delgado y marcado. Sabía que Diego practicaba ejercicio, pero aún me sorprendía ver aquellos músculos cuando yo sabía que su hermano mayor no estaba nada marcado y era propenso a que se le empezara a hacer panza si comía de más o dejaba de hacer alguna Diego actividad. me volteó a ver al notar que no le contestaba, y me temo que tardé en -Sí, reaccionar. por supuesto -le respondí mientras tomaba un puñado de palomitas y agachaba la De mirada. reojo me pareció observar que la sonrisa de Diego se -¿Vas ensanchaba. a salir a algún lado? -inquirí yo sin animarme a verlo nuevamente. Acababa de recordar que Gerardo me había asegurado que íbamos a tener la casa para los dos -Pues solos. planeaba dejarlos solos a mi hermano y a ti, pero no tengo inconveniente en hacerte compañía mientras él llega -contestó él mientras agarraba un puñado de Yo palomitas. tomé más palomitas mientras rogaba que Gerardo se diera prisa, porque aparentemente la idea de acompañarme de Diego incluía quedarse solo con una toalla cubriendo su Nos anatomía. quedamos un momento en silencio, mientras en la televisión una señora le gritaba a su marido reclamándole que le había puesto el cuerno con una chica veinte años -¿Tú menor. qué harías si Gerardo te fuera infiel? -me preguntó La Diego. pregunta me desconcertó, e incluso hizo que me olvidara de la semidesnudez de Diego. Lo volteé a ver mientras ladeaba la -No cabeza. lo sé -le -¿Lo contesté. dejarías? -preguntó Medité él. la respuesta antes de -Depende expresarla. de que clase de infidelidad sea -contesté -¿A finalmente. qué te refieres? -cuestionó -Bueno él. si tuviera sexo con alguien más, pero solo eso, lo perdonaría. Digo, a veces hay alguien que te atrae y no aguantas las ganas -le confesé a Diego-. Pero si fuera algo más emocional, algo en lo que frecuenta a esa persona y la procura… Entonces creo que preferiría dejarlo con esa Diego persona. rió leventemente con aquello. Yo no le vi el chiste, así que volví a verlo con mirada -Dudo inquisitiva. que alguna vez procure a alguien como lo hace contigo -contestó él-. Tú no puedes saberlo porque tú fuiste el responsable del cambio, pero yo si lo veo. Él era la clase de chico que jamás se enamoraba. Marcos y yo creíamos que siempre estaría soltero. Aparecieron un par de chicos antes que tú, pero Gerardo solo salía un par de veces con ellos antes de que no volviéramos a saber de ellos. En cambio contigo ha sido totalmente diferente. Ha cambiado por completo, y a veces llega a hartar el hecho de que parezca que lo único que le importa y lo único que quiere en la vida eres El tú. tono de voz de Diego nuevamente se había vuelto un poco hosco. Quizás no fuera bipolar, si no que realmente tuviera algo en contra de que yo anduviera con su -¿Pero hermano. en serio no te molestaría que tuviera algo de sexo con alguien más? -me preguntó mientras la sonrisa volvía a su rostro, tan rápidamente que me asusté un poco-. ¿Incluso si ese alguien más fuera un conocido En tuyo? ese momento Diego me pasó un brazo por detrás, como si lo estuviera recargando tranquilamente en el respaldo del sillón en el que nos encontrábamos. Su postura se había vuelto más relajada. Tenía que concentrarme o mi mente se empezaría a llenar de imágenes de mí estirando mi mano para quitarle la “Gerardo, toalla. mi novio” fue lo que me repetí en mi -De mente. hecho, me relajaría si ese alguien fuera un conocido -confesé-. De esa manera podría darme cuenta si realmente se trata de solo sexo o está sucediendo algo más -¡Vaya, ahí. tienes una curiosa forma de ver las cosas! -dijo él mientras dejaba la bolsa de palomitas a un lado, en una mesita que estaba cerca del sillón, para después colocarse en la misma posición que había tomado, aunque más cerca de mí al “Amo parecer. a Gerardo, amo a Gerardo” me obligué a pensar, pero no pude evitar que otro pensamiento se colara en mi mente: “Pero Diego siempre me ha No gustado”. podía negar la verdad de aquello. Aunque desde que andaba con Gerardo me había dado cuenta que mi gusto por Diego no iba más allá de lo físico, eso bastaba para que mi mente volara y tuviera fantasías de sexo con él. No me interesaba una relación, porque Diego no me interesaba nada más allá del -¿Y sexo. crees que Gerardo vería las cosas de la misma manera que tú? -me preguntó Mi él. pulso empezó a acelerarse, pero más que sentirlo en mi corazón empecé a sentirlo en mi entrepierna. Fui incapaz de moverme, ya que en esos momentos aunque Diego acercaba su rostro al mío no pensaba con claridad las implicaciones de -La ello. verdad no lo sé -Pues -confesé. esperemos que sí, ¿no? -preguntó él antes de plantarme un Mi beso. cerebro se desconectó de manera literal, y solo quedó el sentimiento y el deseo. Deseo porque llevaba deseando a Diego desde que había visto el cuerpo que se cargaba, sentimiento porque su beso me producía sensaciones difíciles de explicar. No tenía nada que ver con los besos que solía experimentar con Gerardo. Diego era más desenfrenado, rudo y pasional. No había ternura en sus besos, sus dientes apretaban salvajemente mis labios y su lengua entraba sin ningún pudor en mi cavidad Diego oral. tomó una de mis manos, y la acercó a su entrepierna. Pude sentir la dureza de su pene por encima de la toalla, y me di cuenta con el simple tacto que el pene de Diego era más grande que el de su hermano. Aquella comparación fue la que me hizo recuperar la -Espera, cabeza. espera -le dije mientras ponía mis manos en su pecho y lo empujaba-. ¿Qué crees que estás Lo haciendo? cierto es que tocar sus pectorales marcados no me daba ánimos para detenerlo por mucho -Solo tiempo. un poco de diversión para pasar el rato -respondió él con una sonrisa -¡Soy cínica. el novio de tu hermano! -exclamé -Bueno, molesto. eso solo quiere decir que Gerardo me conoce -dijo él-. Si siente igual que tú preferirá que tengas sexo conmigo a que lo tengas con un -¡Eres desconocido. No un…! tenía palabras para él. Simplemente me puse de pie, pero él me imitó en cuestión de -¡Vamos segundos. Gerardo! ¿Me vas a decir que no te gustó el beso? -preguntó Quise él. negarlo, pero no pude. No podía -Eso mentirle. es irrelevante -fue mi -¿Entonces respuesta. qué es relevante? ¿El hecho de que yo te gustaba antes de que lo hiciera No Gerardo? pude evitar sorprenderme con aquello. ¿Cómo demonios lo -No sabía? eras muy discreto Gerardo -dijo Diego-. Ni siquiera ahora lo eres. Te he visto mirarme algunos de los días que vienes a ver a Gerardo. Si, con él es con quien disfrutas pasar el tiempo, pero soy yo quien te sigue llamando la atención ¿Crees que no vi tu mirada cuando me senté a tu lado? Me sigues deseando. Y en este momento yo deseo que estemos -No juntos. sabía que eras gay -le dije intentando desviar la atención a un tema que no fuera mi deseo por -Si él. nos vamos a poner con etiquetas la verdad es que no sé lo que soy -contestó Diego desenfadadamente mientras daba un paso hacía mí para quedar prácticamente tocándonos-. Pienso que terminaré casándome con una mujer porque son ellas quienes me gustan para una relación como la que tienen tú y Gerardo, pero si se trata de sexo opino que no hay nada mejor que la boca de un hombre o su culito Rodeó tragón. mi cuerpo con sus brazos, apretando mi trasero. Sentir sus brazos musculosos rodeándome y sentir como su pene totalmente erecto presionaba mi entrepierna me volvió a desarmar -Gerardo totalmente. podría llegar en cualquier momento -le dije intentando con eso convencerlo de que se Él alejara. sonrió y volvió a besarme. Aparentemente se había dado cuenta que no intentaría alejarme de él nuevamente a menos que él lo hiciera -No primero. hay problema -dijo mientras ponía sus manos debajo de mi playera acariciándome y me besaba el cuello-. No era ninguna amiga de Marcos. Era mi hermano diciendo que le había surgido un imprevisto y no iba a poder llegar a la casa hasta la noche. Tenemos bastante tiempo para hacer todo lo que Volvió queramos. a atacar mis labios. La noticia de su mentira me había molestado, por lo que usé los dientes sobre sus labios intentando causarle alguna clase de daño. Sin embargo, parecía que él lo prefería así, ya que sus manos continuaron acariciándome con más fruición y me siguió el patrón en el Ya beso. no pude pensar más. Me dejé llevar por los deseos de mi cuerpo. Mi mano izquierda recorrió su cuerpo, sus pectorales y su abdomen que me había hecho suspirar desde el primer momento en que los vi mientras mi diestra se dirigía hacia la tienda de campaña en que se había convertido su toalla a la altura de la entrepierna. Con un movimiento de sus manos él se desanudó la toalla, la cual cayó al suelo dejándolo completamente desnudo. Mi mano izquierda bajó poco a poco, sintiendo la firmeza de cada uno de los músculos de su cuerpo, su trasero, sus piernas. Mientras tanto, mi mano derecha recorría aquel tronco que debía medir unos diecinueve centímetros. Mis dedos recorrían toda su longitud, frotaban suavemente su glande y después se perdían entre los vellos que recubrían aquellas bolas que colgaban debajo. Sus testículos igualmente eran grandes y en aquel momento colgaban bastante, lo cual me permitía contemplar con el tacto aquellos perfectos depósitos de -Mi esperma. verga se está muriendo porque la chupe tu boquita -dijo él separando su boca de la Más mía. allá de mi voluntad me hinqué en el suelo mientras contemplaba aquel cuerpo perfecto de abdominales marcados. Vi aquel pito con el que había soñado por bastantes meses antes de andar con Gerardo, y no pude evitar que se me hiciera agua la boca. Aquello era más perfecto de lo que había creído. El pene de Diego era totalmente recto, quizás un poco delgado pero de un excelente tamaño, con su cabeza en forma de champiñón que era visiblemente más gruesa que el resto. Su piel era lisa, y juzgar por la situación el chico se encontraba -Vas circuncidado. -dijo él mientras me jalaba con una mano de la Solo nuca. había un camino posible, y era aquél que deseaba. Dejar que aquel trozo de carne se perdiera lentamente en mi garganta. A mí me hubiera gustado hacerlo lentamente disfrutando de cada centímetro de polla que se metiera dentro de mí, pero Diego me obligó a tragármelo rápidamente. Ni siquiera le importó cuando su pene llegó al punto en que empezaron a darme náuseas, y aunque intenté apartarlo me obligó a comerme su pedazo de chorizo entero. Con el pene de Diego hasta el fondo sentí que el vómito pugnaba por salir desde mi estómago, y también sentí como lágrimas escurrían de mis -Respira ojos. profundo para que te acostumbres más rápido -me dijo él con evidente placer-. Piensa que es algo muy rico que te estás comiendo, porque de ninguna manera pienso sacar mi pito de esta cuevita Sí, caliente. me daba cuenta de aquello por la presión que sus manos ejercían en la parte posterior de mi nuca. En ese momento noté que sus brazos fibrosos no solo servían para ser admirados, si no también para aplicar la fuerza necesaria para hacer Así aquello. que decidí que lo mejor que podía hacerle era caso. Traté de relajarme y respirar para calmar las náuseas. Las lágrimas seguían saliendo, pero había de reconocer que aquello me producía un extraño placer. Por ningún chico me había dejado que me hiciera algo así jamás, prefería golpearlo y alejarme de él antes de que se aprovechara de esa manera,